La venganza es mía, S.A.

Hace unos años leí Relatos de lo inesperado, de Roal Dahl. Recuerdo bien que probé con la boca chica a ver qué tal, pues lo tenía asociado a la literatura infantil y juvenil. Y me encantó el libro. Historias redondas, con brillantes golpes de efecto en los finales. Todas buenas. Un acierto total. He recomendado mucho este libro como ejemplo de literatura entretenida de calidad.

Ahora saco de la biblioteca pública La venganza es mía, S.A., otra colección de historias. Y nada que ver. La primera, que da título al libro es una buena idea pero con un final flojo, poco trabajado. Las demás, que van hilvanando los mismos personajes, son unas peripecias con poco interés de un tipo de que elimina ratas, otro que tiene un galgo de carreras y otros personajes un tanto absurdos. No me ha cogido en ningún momento. Un chasco. Son historietas tontorronas poco trabajadas, sin pizca de inspiración y con escaso atractivo.

Sutree

Leo Suttree, de McCarthy.

Es un tipo que vive al margen de todo. No se llega a saber muy bien por qué, deja a su familia y se larga a McAnally donde pasa a convivir con un submundo de ladrones, vagos, parias, rameras, alcahuetes, asesinos, jugadores, borrachos, palurdos y calaveras. Es un pescador solitario, harto de la vida, que se abandona con frecuencia a vorágines de sexo y alcohol, sin compromisos salvo una honda amistad y solidaridad con sus colegas.

Es un libro áspero y potente, rudo y lírico a la vez, largo, desesperanzador pero con momentos de luz que es en las veces en las que Sutree consigue estar al lado de los demás con todas sus consecuencias. McCarthy es grandeza literaria. Descripciones expresionistas, lacónicos diálogos, divagaciones metafísicas, raras asociaciones de realismo, pensamiento, recuerdos y sueños.

De todos modos, no es el libro suyo que yo recomendaría al que no le haya leído nada.

Descubriendo a Russo

Magnífica novela de Russo. Conocía sus anteriores libros pero no había leído nada, por una falta de interés intuitiva que se demuestra ahora equivocada. Creo que no disfrutaba tanto con una novela desde Angeles rebeldes, ampliamente comentada en este blog.

Me gustan todos sus personajes, ocurren cosas continuamente, están narradas prolijamente pero nada sobra. Un prodigio.

Lou Lynch tiene sesenta años, regenta tres establecimientos en Thomaston, pueblito de donde nunca ha salido en su vida, está felizmente casado con Sarah y tiene un hijo. Van a viajar a Venecia y semanas antes decide poner por escrito los recuerdos de su vida hasta los dieciocho años, buscando entender por qué Bobby, el amigo clave de su vida, dejó en ese momento y para siempre Thomaston. Lou proyecta reencontrarlo en la ciudad italiana, donde ahora aquel es un pintor de renombre. Los hechos abarcan tres generaciones, aunque se centran es esos primeros años de la vida de Lou.

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