Bennett

BennettTenía ganas de leer algo de Bennett y, mira por donde, cae en mis manos su última novelita, Una lectora nada común. En Aceprensa, si están suscritos, pueden leer la reseña completa. La Reina de Inglaterra se aficiona a la lectura dirigida por un pinche de cocina. Un librito que merece la pena.

Hay reflexiones interesantes sobre la lectura, como estas:

* Diferencia entre leer sobre algo y ser aleccionado en algo.
* Escribir es hacer, leer no.
* La lectura como un pasatiempo excluyente y elitista.
* Incógnito. Todos somos iguales ante un libro.
* ¿Hay que optimizar el tiempo de lectura? (leer cosas útiles).
* “Nunca estaba enfadada, no en vano tenía su libro” (¿no les pasa lo mismo?).

El lavaplatos que introduce a la Reina en el mundo de los libros es gay. Bennett también señala la condición gay de algunos de los escritores que se mencionan a lo largo del libro. No sé qué quiere decir esto, pero lo anoté porque me llamó la atención.

Aprendo (tarde) esta palabra:
«Opsímata» = persona que aprende tarde en la vida.

El pecho

David Kepesch, profesor de literatura, conocido de los lectores de Roth, aparece un día convertido en pecho. El 50% del tiempo se lo pasa dilucidando si vive un sueño o eso le está pasando realmente. El otro 50% pensando en que sigue queriendo tener sexo.

Kafka y Gógol planean sobre la calenturienta imaginación de Roth para engendrar un producto asqueroso y sucio. No consigo entender qué pretendía con esta historia ni pienso dedicar un segundo a averiguarlo.

Zuckerman desencadenado

Cada vez tengo más la impresión con Roth de estar leyendo siempre el mismo libro. El mismo buen libro, desde luego. En esta ocasión Z ya ha publicado 4 novelas y la útima, la escandalosa Carnovski, ha sido todo un éxito. Ha ganado más de un millón de dólares y le van parando por la calle. Tuvo que aprender a lidiar con la indiferencia y ahora con la fama. Y no le gusta. Se siente perseguido y, en cierto sentido, amenazado. Su libro no ha sido nada bien recibido por el entorno judío (que incluye a su familia).

Si el público, en la novela, se pregunta si Carnovski es Zuckerman, nosotros nos planteamos a la vez si Zuckerman es Roth. La respuesta es naturalmente no. Y naturalmente sí.

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