Darse a la lectura. Gabilondo

GABILONDO_LecturaEl que fuera ministro de cultura en España escribe esta reflexión sobre el hecho de leer. Capítulos cortos que lo abordan desde varios ángulos: leer obras de pensamiento, ficción o poesía, el papel de la memoria, el ritmo y estilo de lectura; la escritura, el estudio, el entretenimiento; leer de noche, leer en distintos formatos; leer los clásicos; leer con atención.

Se nota formación clásica (griego y latín) y evidente sesgo filosófico (NietzscheDerrida, Ricoeur). El estilo es espesillo y a veces poco transparente. Prefiere “es algo otro” a “es otra cosa”, y cosas así. Hay frases que parecen adivinanzas. Es mucho riesgo esperar que el lector vaya a leerlas varias veces.

Con todo, no está mal. No es lo que yo recomendaría como “animación a la lectura” pero el que ya lee sacará algunas cosas.

Cámara oscura. Diarios de Insausti

INSAUSTI_DiarioPrimer volumen de los diarios del poeta vasco, correspondientes al periodo 2001-2010.

Como explica en el prólogo, se trata de otra versión de las cosas para que quede constancia. El macrocosmos en el microcosmos. Escrita con las gafas de andar “por aquí cerca”, a pie de calle. El relato de una perplejidad. Sentirse como el soldado a quien en medio de la formación se le antoja todo ridículo, y que se pregunta si será el único en sentirse de ese modo.

Actividad literaria, escrituras y lecturas, comentario de noticias, recuerdos, opiniones, el terrorismo de ETA, vida familiar, la universidad, paseos por Pamplona, viajes, etc. Diez años dan para mucho. En este tipo de libros siempre encontramos cosas que nos interesan.

Insausti se explica muy bien y habla con claridad, como cuando describe “un concierto de música clásica moderna donde no se sabe si asesinan a un gato o aterriza una nave espacial”.

La puerta de la esperanza. Vallejo-Nágera / Olaizola

VALLEJO-NAGERA_EsperanzaHe releído este libro que prepararon Olaizola y Vallejo-Nágera poco antes de la muerte del segundo.

Vallejo-Nágera hizo muchas cosas (médico, pintor, encuadernador, escritor, deportista, hombre, esposo y padre de familia) y todas con intensidad. Aquí se habla también de sus defectos (la impaciencia, un cierto narcisismo) pero sobre todo del sentido de la vida (donde juega un papel importante su fe católica), de la muerte, de la amistad (excelentes los capítulos sobre Dominguín y sobre su chófer) y del matrimonio (la alegría ante el ruido del llavín en la puerta de entrada como signo de su salud).

Una personalidad destacable a la que conviene acercarse, un testimonio sincero y positivo. De esos que verdaderamente ayudan. Escrito con la simpatía y claridad habituales de Olaizola.