Ramis. Todo lo que una tarde murió con las bicicletas

RAMIS
Una joven treintañera, aún sin familia propia, testaruda, inteligente, preparada y en paro, vuelve al lugar de veraneo para rastrear en el pasado de su familia y, de paso, entenderse un poco mejor e impulsarse hacia el futuro. Una vuelta “a la casilla de salida”.

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Elvira Navarro. La trabajadora

NAVARRO_TrabajadoraEste libro era mi cuota de sorpresa en la última visita a la Biblioteca pública. Muchas veces me gusta llevarme alguno imprevisto, del que no sabía ni que existiera. El tema, la editorial, la portada, el título, un autor nuevo…

Dos mujeres enfermas psíquicas comparten piso en Aluche, Madrid. Elisa corrige libros y la estrambótica Susana hace collages y busca trabajo. La segunda busca parejas por internet para satisfacer una fantasía sexual (un primer capítulo francamente desagradable). Luego vuelve su novio desde Holanda. Elisa está cada vez peor y más agobiada por su trabajo, el dinero y su patología psíquica. Y de pronto termina. 150 páginas para contar muy poco y el escollo del brutal capítulo inicial. Pobre balance.  Me ha interesado tan poco que no me detengo a pensar dos minutos qué se pretendía con esta novela. Es estilo es bastante fluido, a cada uno lo suyo.

Línea roja. García Martín

JLGM_Línea_rojaUna hoja roja anunciaba en las cajetillas de papel de fumar que se estaban terminando. Delibes se inspiró en esto para titular una de sus novelas. García Martín, al borde de los 60 años, considera que va a atravesar una barrera no desdeñable. Esta última entrega de sus Diarios contiene las entradas correspondientes al año 2009.

Viajes, aforismos, libros, lo que le gusta, lo que no, castillos en el aire, conversaciones y periódicos, trenes y librerías, el cine. Una historia que le cuentan, algún nuevo elemento para sus compulsivas colecciones, una anécdota, algún chisme (pocos) de la actualidad literaria, curiosidades que descubre y nos cuenta, una inscripción que le llama la atención, recuerda un poema. Como dice en el prólogo, basta abrir uno de estos libros por tres páginas al azar y si uno no encuentra cosas que le interesen, no es su libro.

A mi me parece un autor casi siempre entretenido, abierto e infinitamente curioso. Sin miedo a decir lo que piensa (o parte, al menos). En algunas cosas esenciales diferimos, como ya les he comentado, pero en otros campos lo considero muy estimulante y ameno.

Un par de detalles. En la iglesia de San Donato, Piazza delle Erbe (Génova) se encuentra con este Cantico di un anziano:

Benditos aquellos que me miran con simpatía. Benditos aquellos que comprenden mi caminar cansado. Benditos aquellos que hablan en voz alta para disimular mi sordera. Benditos aquellos que aprietan con calor mis manos temblorosas. Benditos aquellos que se interesan por mi lejana juventud. Benditos aquellos que no se cansan de escuchar mis historias tantas veces repetidas. Benditos aquellos que me regalan algo de su tiempo.

O esta guía de lectura para sus diarios:

Me gusta jugar un poco con él con el lector distraído. En lo que escribo, casi todo lo que parece ficción, es autobiografía, pero en cambio casi todo lo autobiográfico resulta rigurosamente inventado. Pero el lector atento no se confunde nunca. Sabe que todo es verdad, o lo que es lo mismo, literatura.