Los lobos de la frontera. Sutcliff

SUTCLIFF_LobosCuarto libro de Sutcliff sobre el imperio romano en Britania, con la misma calidad media-alta de los anteriores.

S. IV ddC. Esta vez se trata de otro Aquila que está al frente de una unidad militar fronteriza llamada Los lobos de la frontera, muy cercana al muro de Antonino que separa el norte de la isla de la provincia romana. El robo de un caballo y sus consecuencias afectarán gravemente a las relaciones de Roma con sus aliados celtas. Cuando los pictos ataquen los Lobos de la frontera se verán obligados a buscar refugio en el muro.

Tras un comienzo electrizante (el pasado de Aquila), la historia avanza con tranquilidad hasta que se desencadenan las hostilidades. Desde ahí Sutcliff nos lleva sin respiro hasta el final.

Al otro lado. Diarios de García Martín

GARCIA_MARTIN_Al otro ladoÚltima entrega hasta ahora de los Diarios de García Martín. 42 semanas (IX.2010 a VI-2011), textos ya publicados a razón de un artículo cada domingo, compuesto cada uno de cuatro o cinco entradas más o menos relacionadas. Fiel a sus temas y opiniones. Encuestas a sí mismo, lecturas (“No soy nadie sin un libro bajo el brazo»); se confiesa cada vez con menos orgullo y más vanidad; amor, política, viajes; discutir, tener razón, la lógica, hechos y opiniones; siempre el verso adecuado a mano (supongo que los párrafos de novelas que cita sí los leerá y copiará); ciudades, fantasmas, puentes; sus enemigos de la revista La fiera literaria.

Dice que el diario es un género en el que cabe todo, salvo el aburrimiento. Y lo cumple.

En la entrevista que se incluye al final se le describe como tímido con talento, niño juguetón y lúdico ficcional. Y se dice que en estos diarios la intimidad brilla por su ausencia, que tienen más un aire de crónica. García Martín responde que “casi nunca hablo en serio, salvo cuando hablo en broma”.

Cómo aprendí a leer. Desarthe

DESARTHE_Aprendi a leerBreve y jugoso libro de memorias sobre la delicia del aprendizaje, la narración de cómo la autora consiguió encajar dos piezas de imposible incompatibilidad: su rebelde rechazo a la lectura y su clara vocación por las letras, como creadora y como traductora.

Es curioso que hable de librofobia alguien que había leído a los quince años a Duras, Camus y Faulkner, por ejemplo. Luego vino la epifanía flaubertiana en la Escuela Normal Superior (aunque no explica bien en qué consistió, es algo relacionado con aprender teoría literaria). Superó afortunadamente las diferencias que veía en si misma (mujer, hija de emigrantes judíos, no sentirse suficientemente francesa, etc). Balzac por fin, Ozick, Bashevis Singer. Finalmente, la tarea de traducir.

Me he apuntado lo que explica de los cuatro sentidos de la palabra:

P’shat: el evidente, el significado más inmediato;
Remez: el alusivo, lo sobrentendido, lo que se deduce;
Drosh: el inducido, interpretado, investigado;
Sod: el secreto.