El liderazgo de Jobs


Con la biografía recién salida a la espera, me he regalado este aperitivo sobre Jobs, escrito por un colaborador cercano. Elliot cuenta quién fue para él y qué aspectos de su liderazgo pueden inspirarnos.

Queda claro que se trató de una persona irrepetible, una rara combinación de visión (olfato), creatividad, trabajo, pasión y liderazgo que confluyeron en crear unos productos únicos e inimitables. La tecnología, la comunicación y la gestión de contenidos tienen un antes y un después.

Continuar leyendo «El liderazgo de Jobs»

El águila en la nieve

Extraordinaria novela.

A principios del S.V el imperio romano se desmorona. El general Máximo defiende la frontera en el Rin con una sola legión. Al otro lado del río, seis tribus de pueblos bárbaros (alanos, cuados, marcomanos, alamanes y vándalos de dos lugares).

Máximo representa lo mejor de Roma (ciudad que, por cierto, nunca ha visitado). Es valiente, decidido, determinado, práctico y directo. Es un soldado leal y un buen líder, firme, duro e incorruptible. También humano.

Es una novela sobre el miedo y el valor, sobre el honor y la lealtad, y sobre el liderazgo de hombres. Me ha resultado interesante ponerme en la piel de los germanos, intentar entender cómo veían ellos a Roma.

La narración es ágil, nada retórica y apropiadamente intensa para lo que se está contando.

La historia es básicamente bélica, con escaso elemento político y casi nada de ningún otro tipo (romántico, cultural, religioso, etc). El conocimiento del escritor de la geografía y de los detalles militares es enciclopédico. Esto ya lo hemos visto otras veces (un puñado de soldados profesionales contra un enemigo desproporcionadamente superior en número) pero pocas con un tratamiento tan emocionante.  El heroico final es apoteósico. Y realista:  lo que no puede ser, no puede ser.

Esta se la tienen que apuntar. Háganme caso.

Spaemann

En cuestiones de moral, es decir, de como actuar bien, nos jugamos la felicidad. Por eso, no conviene acudir a la inspiración de aficionados ni a consejillos complacientes y comerciales. Hace tiempo que quería leer algo de este catedrático alemán (1927), primera figura en temas éticos.

En Etica: cuestiones fundamentales, Spaemann se pregunta a lo largo de 8 conferencias radiofónicas (1981) qué es lo que determina que una conducta sea buena, es decir, moral. ¿Hay un bien y un mal objetivos, qué papel juegan los demás, basta con que sólo el fin sea bueno? ¿debo hacer todo lo que me dice mi conciencia?

El filósofo alemán concluye que lo bueno es lo que tiene en cuenta la realidad, la naturaleza de las cosas. Todo su análisis es racional y lógico, nada apasionado y lleno de razones y argumentos. Va desgranado su pensamiento paso a paso con un rigor impecable. En algunos momentos, a mi me hubiera gustado un poco más de desarrollo, algo imposible seguramente dado el formato de conferencia radiofónica. Me ha parecido riguroso, convincente y atractivo en su propuesta. Me he quedado con ganas de más, aunque me dice un experto que sus otros libros son más duros de leer.

Un botón de muestra:

El obrar sigue al ser. Sin duda que existen diferencias de rango, incluso entre los hombres. Hay hombres que tienen más altura moral que otros; y no es que les estén permitidas más cosas que a los demás; más bien tienen más obligaciones porque pueden, ven y entienden más que los demás. En general no aparecen como mejores que los demás, sino que la discrepancia entre lo que ven y lo que hacen es tan grande que más bien les hace sufrir. Sencillamente, ellos tienen una conciencia delicada. Siempre se le objeta al cristianismo el haber inculcado a los hombres el sentimiento de culpa. Esto es tan verdadero como falso. La verdad es que el cristianismo ha acrecentado el sentido de los valores, nos ha hecho más perspicaces para la realidad, y con ello ha limitado naturalmente las posibilidades de hacer algo injusto, o de omitir, sin culpa, algo bueno. Donde hay más luz, se destacan también más claramente las sombras.