Bartol: Alamut

BARTOL_AlamutLa recomendación del propio editor me llevó a esta novela histórica, destacable aunque menos apasionante de lo que me esperaba.

Año 1092, Irán. Los musulmanes divididos en dos grandes grupos: suníes (capital Bagdag, apoyo de los turcos) y chiíes (capital El Cairo). A los segundos pertenecen los ismaelitas, comandados por el profeta Hassan Ibn Sabbath y atrincherados en la fortaleza de Alamut. La novela va sobre la formación (oración, enseñanzas, dominio de la voluntad y destrezas guerreras) de los fedayines, secta de los hashashins (de donde viene “asesinos”) soldados fanáticos al servicio del ismaelismo.

La narración es firme, muy de estilo cuento oriental, con una estructura de muñecas rusas, y se sigue la trayectoria de tres fedayines y del empleo que hace de ellos Hassan, el Viejo de la Montaña, para destruir a sus enemigos suníes. Una historia de fanatismo religioso y manipulación psicológica que se convierte realmente en un canto al escepticismo y al permisivismo moral. Todo resulta ingenioso y entretenido, quizás un poco largo.

Cuadros de autores de novela criminal

OLYMPUS DIGITAL CAMERATengo un poco abandonada la novela negra. Para reactivarme actualizo y les dejo en esta carpeta de Google Drive los cuadros actualizados que ya fui compartiendo con ustedes en otros momentos. Pueden ser útiles para orientarse con la obra de algunos autores vivos de novela criminal que me gustan y sigo: Ellroy, Vargas, Pelecanos, Nesbo, PastorConnolly, Connelly y Baldacci. Quizás mi subconsciente me los ha dictado en un cierto orden de calidad. Ellos cubren casi toda mi cuota de lectura de entretenimiento en el eReader. (Tengo marcados en rojo, para mi gobierno, los títulos que no he leído).

Vásquez. El ruido de las cosas al caer

VASQUEZ_RuídoAntonio Yammara, profesor de derecho, conoce en unos billares a Ricardo Laverde. El segundo es asesinado en Bogotá en presencia del primero, que también resulta herido. Yammara se obsesiona con la figura de Laverde e investiga su pasado y por qué hayan podido matarlo.

El estilo de Vásquez es bueno, sin que tampoco tiremos cohetes. La realidad colombiana de miedo que retrata es familiar y el análisis no ofrece grandes novedades. La novela no está mal sin ser sobresaliente.