Pérez Zúñiga, La tumba del monfí

PEREZ-ZUÑIGA_Tumba_monfíLa novela se mueve en tres momentos:

a) la revuelta morisca en la alpujarra granadina, a finales del S. XVI, cuando Luis de Rojas se convierte en un despiadado y violentísimo bandolero morisco (un monfí) sobre el que termina pesando una terrible maldición;
b) un episodio del maquis español, también con otro Luis y también ocurrido en Ugíjar, pueblo de la Alpujarra granadina;
c) el presente: tres parejas de amigos que pasan un fin de semana en la misma casa protagonista de las dos historias anteriores. Un tercer Luis es el narrador.

A mi, que vivo en Granada, me ha interesado conocer el marco histórico de lo que se cuenta en a), asunto del que sabía muy poco, y del que se ve informado al novelista.

Aunque la contraportada habla tenuemente de “novela gótica” y de “erotismo”, el resto es más bien una truculenta, delirante y enfermiza historia de locura, violencia y crueldad extremas y de grueso contenido sexual. .

«Utilidad» de la literatura

Librería

Intento tratar a los libros como ellos me tratan a mi, es decir, de hombre a hombre. Los libros son personas, o no son nada. En cuanto se quiere encontrar una utilidad utilitaria a la literatura se la ve languidecer, encogerse y perecer. Una librería es ese lugar gratuito y perfecto que no puede servir para nada.

Claude Roy, El amante de las librerías
(Leído en Librerías, de Jorge Carrión)

Posteguillo. La segunda de Trajano

CircoMaximoSegundo capítulo de la recuperación de la figura de emperador bético, iniciada con Los asesinos del emperador. Se vuelve a repetir la fórmula de novela coral, esta vez en torno a tres ejes principales: las guerras dacias (principios del siglo II, punto de máxima extensión imperial hacia Oriente), el juicio del auriga y la vestal que mantienen relaciones inapropiadas y las carreras de cuadrigas. Lo primero sirve para mostrar al Trajano gran gobernante, lo segundo para zambullir al lector en la compleja red social del imperio, donde la religión tenía un papel muy diferente al que entendemos ahora, y lo tercero para dar el toque de emoción y espectacularidad que atrae lectores.

El autor vuelve a mostrarse buen conocedor de la época y efizaz narrador. Destaca su sentido de ritmo y visión para las dinámicas escenas de acción (batallas plásticas y llenas de detalles, carreras trepidantes en el circo), algo deudoras del cine. Mejora un poco la debilidad emocional del primer libro pero vuelve a incurrir en su principal defecto, la prolijidad. Es de agradecer la cuidada edición de mapas y anexos.

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