Vauvenargues

Me topo por casualidad en la biblioteca pública con una auténtica joya, un festín para la inteligencia que ha tenido el acierto de reunir la editorial andaluza Almuzara: nada menos que lo fundamental de los moralistas franceses (XVII y XVIII) en un solo volumen.

Ya había leído a cinco de ellos y ahora he aprovechado para leer al que no conocía: Vauvenargues.

Unas 1000 sentencias y máximas. Ingenioso y tremendamente lúcido. Ataca la debilidad, la vanidad y el egoísmo humano, motor básico de muchas de nuestras acciones. El placer y el propio interés nos mueven más que la verdad. El corazón y las pasiones nos impulsan más que la razón. Hay que seguir la naturaleza (pasión + juicio) y no la opinión de los demás, la moda.

Para que se sitúen:

12
Es señal de mediocridad elogiar siempre moderadamente.

89
Los hombres tienen grandes pretensiones y pequeños proyectos.

90
Los grandes hombres emprenden grandes cosas porque son grandes; y los locos, porque las creen fáciles.

Narrador fiable

Gracias al estilo indirecto libre, vemos las cosas a través de los ojos y el lenguaje de los personajes, pero también a través de los ojos y el lenguaje del autor. Habitamos en la omnisciencia y parcialidad a un tiempo. Se abre un vacío entre el autor y el personaje, y el puente entre ambos (que es el propio estilo indirecto libre) cierra ese hueco y simultáneamente atrae la atención hacia su distancia.

(…)

Se trata simplemente de una definición más de la ironía dramática: ver a través de los ojos de un personaje mientras nos animan a ver más allá de lo que puede ver el personaje (una carencia de fiabilidad idéntica a la del narrador en primera persona).

(…)

Elegancia, estilo indirecto libre y detalle. Los novelistas deberían dar gracias a Flaubert del mismo modo que los poetas dan gracias a la primavera: todo renace con él.

James WoodLos mecanismos de la ficción.

Bastante bien explicado en pocas palabras.

Cómo escribir una novela

Me acordé el otro día de este libro de 1998, sencillo y claro. Ayuda a respetar el trabajo que hay tras un libro. De uno bueno, me refiero.

Todo buen lector presume la dificultad que entraña escribir bien y, a la vez, ha sentido en alguna ocasión el deseo de contar algo por escrito, deseo que se ha visto con facilidad aplastado por dificultades de difícil solución sin un ayuda adecuada. Podemos tener para empezar una idea, una historia o un personaje, pero ahora, ¿qué punto de vista elijo para narrar, qué uso hago del tiempo, cómo estructuro la narración?, talento, trabajo e inspiración, el don, son importantes a la hora de escribir, pero no menos lo es la necesidad de la técnica, de saber cómo funciona por dentro una novela.

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