No tengo miedo, de Ammaniti

De Ammaniti ya les comenté favorablemente Como Dios manda. No tengo miedo es otra buena historia. El pequeño Michele de 9 años vive con su familia en una pequeña aldea de apenas un puñado de casas. Los mayores toman un feo atajo para salir de la pobreza y Michele descubrirá un secreto que transforma su modo de ver la vida.

Ammaniti juega con la elipsis y con el crescendo y atrapa irresistiblemente al lector. El mundo infantil de Michele y sus amigos es presentado de modo vivo y atractivo y muy realista. Son muy buenos los diálogos y las situaciones que muestran a unos niños crueles y leales, imaginativos, curiosos y obstinados.

El final no me ha dejado muy satisfecho pero el camino hasta ahí ha sido agradable.

(Esta novela, y Como Dios manda, han sido llevadas al cine por Gabriele Salvatores).

Libertad y felicidad

Acabo de terminar un libro que empecé hace justo un año, un voluminoso manual de ética que hace un anásilis exhaustivo, conceptual e histórico, de los dos enfoques principales de la moral cristiana: moral de obligación (y su presupuesto, la libertad de indiferencia) y moral de la felicidad -y de la virtud- (libertad de calidad). La exposición es clara y rigurosa, y me ha servido para fijar conceptos, corrientes y enfoques en los que había picoteado aquí y allá desde hace tiempo. Desde luego hay que tener mucho interés en la cuestión para abordar este estudio.

No tengo dudas respecto a que entender bien (y luego vivir) qué es la libertad es el punto clave para orientarnos en la búsqueda de la felicidad. Uno puede pasarse la vida aporreando las teclas de un piano en el orden que nos apetezca, o bien puede estudiar música, someterne a una disciplina de aprendizaje y repetición y seguir unas reglas; el primero puede pensar que hace lo que quiere y estar convencido de que eso es la libertad, pero el que hará música es el segundo. Eso es la auténtica libertad, poder distinguir el bien y la verdad y poder decidirnos por ellos.

Las fuentes de la moral cristiana, Servais Pinckaers, Eunsa 1985.