Goodis, Fante y Flaubert

• Piglia decía en sus Diarios que Goodis era el mejor norteamericano de novela negra. Disparen sobre el pianista es su libro más conocido y es muy bueno. No desmerece de los de Chandler, Hammett o McDonald (Ross). Aunque éstos son muy constantes, y de Goodis sólo conozco este. Aprovechando el impulso, he releído por tercera vez la primera de Hammett, Cosecha roja, y me ha vuelto a entretener tanto como la primera. Un valor seguro. Me ha costado más terminar El Círculo Matarese, uno de los novelones de Ludlum que no había leído (es el de Bourne, la inolvidable Progresión de Aquitania, etc): líoso y largo.

Espera a la primavera Bandini, es la primera de una serie de cuatro de Fante, un novelista norteamericano del que me encantó Llenos de vida. Es fresco, rebosa realidad y tiene un talento narrativo muy destacable.

Bouvard y Pécuchet es el experimento inacabado de Flaubert, un libro lleno de sorpresas con dos personajes inolvidables que lo intentan todo y no hacen bien nada. Al final, como parte del trabajo de los dos copistas, se incluyen el Catálogo de ideas chic y el Diccionario de tópicos. Para muy interesados en el escritor francés.

Invitado de honor es el tercer libro de relatos de Joy Williams. No es la mejor cuentista norteamericana, como dice la propaganda del libro, pero está bastante bien. Algunas de las historias está menos conseguida pero todas interesan por una cosa u otra. Poco complaciente, algo ruda a veces, y con una vista fina para el comportamiento humano. No creo que siga con las demás colecciones del tomo, pero está bien.

Después de muchos meses he terminado Las flores del mal. Sólo he tenido paciencia para leer en francés el primer tercio. Leer el resto en la traducción no versificada no ha tenido ningún sentido, al menos para mi.

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El ultimatum de Bourne

Después de Los diarios de la calle y La ganadora, tocaba algo más movido, y ha sido el momento de completar la trilogía de Bourne. Me ha parecido una buenísima película de acción, de las mejores que he visto en los últimos años.La historia es muy buena. Es debida como saben a Robert Ludlum, uno de los grandes de la novela de intriga. Precisamente esta no la he leído pero sí otros títulos suyos que les recomiendo vivamente: Trece en Zurich, El Caos Omega y, sobre todo, La Progresión de Aquitania.

Volviendo a la peli, me ha parecido incluso mejor que las dos primeras. La banda sonora no da respiro, las secuencias son electrizantes. Greengraas filma de una manera original: los vis-à-vis con la cámara detrás y a la altura de cogote del que está de espaldas y con los temblores de un vídeo-aficionado; la secuencia de la estación de autobuses de Londres es magistral, consigue meter en medio del barullo al espectador y que sigas paso a paso las complicadas maniobras de acosadores y acosados; las persecuciones de coches suponen un paso más en el género.

La CIA da miedo. Espero que la realidad no supere a la ficción por esta vez.