Dahl. El que siembra sangre

Misterioso no estuvo mal. Ahora se publica la segunda de la serie, de 1998 en realidad. Se me ha hecho muy pesada y la he terminado en diagonal. Un asesino en serie americano vuela a Suecia y el Grupo A (Paul Hjelm más cinco polis más) se pone en alerta máxima. Hay mucho de la vida personal de los componentes del grupo, abundantes reflexiones sociológicas sobre Suecia, detalladas descripciones de lugares e interminables conversaciones e interrogatorios. Todo esto ralentiza mucho la marcha de la novela.

Al final: una historia de psicópata con ingredientes de venganzas familiares, toques políticos y algunos militares ultrapatrióticos enamorados de las armas y la tortura. El modus operandi del serial killer es especialmente morboso y macabro. Abundan los tacos y las expresiones vulgares.

Me esperaba más, porque la primera apuntaba maneras. Lo positivo, una pista menos que seguir.

Alatriste

La oferta del Círculo para este bimestre no es demasiado atractiva. He dado dos pasadas a la revista y no me he decidido por nada. He terminado pidiendo unos CD de Plácido Domingo.

Por si no los han leído, no están mal los de Alatriste de Pérez-Reverte (pág. 18), y no les recomiendo el que tienen al lado, El asedio, muy pesado. Me tentaba el de Teller (Nada, pág. 25) pero me exigía pedir, además, otro título. Veo que sigue apareciendo en el catálogo Warlock (pág. 22), lectura que recomendé en su día. Y, por supuesto, la joya de García Márquez Crónica de una muerte anunciada (pág. 19). Para más sugerencias, pueden mirar la categoría «Círculo de lectores» y así no repito anteriores recomendaciones.

Foenkinos

La delicadeza

Nathalie y François. Típica novelita francesa de consumo, ágil, fresca, romántica y ligera. Con dosis adecuadas de ternura y humor. Los personajes te enamoran desde el primer momento. Describe muy bien el enamoramiento, qué se siente y porqué una persona elige a otra y a nadie más. La vida corriente no les hace mella, no hay rutina en su relación, como matrimonio son «el maillot amarillo del amor».

Luego, el dolor. La vida sigue. Nuevas relaciones: Charles (jefe), Markus (feo e insignicante pero delicado). Capítulos breves.

El fallo que le veo: cuando François sale de la escena, empieza otra novela, al menos en mi cabeza, y yo prefiero leer novelas de una en una.