Bernal. El complot mongol

BERNALEl presidente de USA visita México. Los rusos filtran a los mexicanos que China puede atentar contra él durante la estancia. La policía local encarga a Filiberto García, pistolero profesional más que agente de la ley, que investigue y haga “todo lo necesario” para abortar esos planes.

García, ayudado por un agente norteamericano y otro ruso, empezará poniendo en duda la naturaleza del complot. ¿No será más bien que se trama un golpe político en Cuba para que China herede allí la influencia rusa? ¿o se trata de algo tan simple como un reajuste en el mercado de la droga?

La trama está bien llevada. Los muertos se van sucediendo, es el trabajo de García, y todo se resuelve según su propio código. García es duro, discreto, sentimental y primario. El libro es entretenido, un noir cien por cien con el sexo y la violencia mucho más digeribles que de costumbre. La novela es del 69 y supone una denuncia clara de la corrupción del poder.

Los abundantes mexicanismos se entienden o adivinan por el contexto. No suponen un problema para el que no es de allí.

Libros sobre libreros

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Me atraen los libros sobre libreros y siempre me anoto los títulos de los que voy sabiendo. Pocos asuntos reflejan mejor el amor a los libros y a la lectura y es raro ver que el componente negocio supere a la pasión por la letra impresa.

De los últimos años recuerdo la lectura del delicioso epistolario 84 Charing Cross Road (Hanff) y de la novela corta Mendel, el de los libros (Zweig). Estos dos son imprescindibles. Menos me gustaron, sin estar mal, La librería ambulante (Morley), que se continúa con La librería encantada, y La ladrona de libros (Zusak). Muy interesante el ensayo de Carrión del que les hablé.

Mucho mayor es la lista de los no leídos. Realmente tengo interés en La librería (Fitzgerald), en La buena novela (Cossé), los dos los tengo en formato electrónico, y en Rue de L’Odéon (Monnier), que no es una novela.

Otros títulos: Seierstad, El librero de Kabul; Vecchioni, El librero de Selinunte; O’Brien, El librero de Varsovia; Pimentel, El librero de la Atlántida y Vantrease, La librera y el hereje.

No van de libreros, pero tienen que ver y aprovecho la oportunidad para recomendar de nuevo: Una lectora nada común (Bennett) y El club de lectura del final de la vida (Schwalbe).

La guerra de las salamandras. Capek

CAPEK_salamandrasMe ha parecido un libro sorprendente en concepción y escritura, muy por encima de lo que me esperaba. El asunto de ciencia ficción en sí no es que me entusiasme mucho (invasión de la tierra, seres imaginarios, etc), pero es que Capek aprovecha la cuestión para plantear muchas cuestiones de fondo (la inanidad de muchas de las cosas que interesan a los hombres, el absurdo de la guerra, el egoísmo humano, etc), en un tono medio guasón que no debe despistarnos y con un aparato narrativo de primer orden. Está contada de modo muy original: fragmentos de discursos, de artículos de periódicos o de conferencias, testimonios directos, entrevistas. Gente a favor, gente en contra.

Origen, desarrollo y final de una invasión de la tierra por parte de unos seres muy parecidos a las salamandras, que son empleadas primero por el hombre para enriquecerse y que terminan volviéndose contra él. No hay marcianos, ni naves, ni rayos, ni viajes interestelares. Las salamandras aprendiendo a hablar, las salamandras y la sexualidad, las salamandras y la religión. ¿Son una oportunidad, son una plaga? No hay que olvidar que este checo publicó esto en el 36, advirtiendo del ascenso del nazismo.

A pesar de no estar más que medianamente interesado en cómo terminaba todo, a mi me ha tenido muy cogido unos días, comprobando asombrado que la maestría de Capek no tenía fin e iba in crescendo.

Provisionalmente, mi gran sorpresa del 2014.