Romeo

Dibujos animados (2001), primer libro de Félix Romeo, es destacable por la voz del narrador. Un adolescente cuenta su infancia en primera persona. Párrafos breves, sintaxis correcta pero deliberadamente pobre, oralidad trasladada al lenguaje escrito, repeticiones. Frescura.

Enseguida pensé en Aparición del eterno femenino contada por su Majestad el Rey, magnífica obra de Pombo. El recurso estético está aún más conseguido en el libro de Pombo que, además, cuenta una historia mejor. Al lado de éste Dibujos animados se queda en una voz inspirada para una historia un tanto insulsa, con algunos momentos logrados pero, en general, escasamente interesante. Aún así bastó para llamar la atención de Anagrama, un sitio donde no publica cualquiera su primera novela. La editorial habla de «estilo despojado e intensidad expresiva». De acuerdo.

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La buena muerte

Ya les recomendé un poco a ciegas este libro cuando supe de él. Ahora lo he leído y confirmo que es interesante. El Dr. Poveda, con quien he coincidido en alguna ocasión, es una persona apasionada y simpática, muy comprometido con su profesión y con un profundo sentido humano y cristiano de la enfermedad, el dolor y la muerte. Me parece que los capítulos de este libro sobre la muerte están bien enfocados y tratados con rigor. Relata en cada uno de ellos sucesos reales ilustrativos y rinde homenaje a muchos enfermos, cuidadores y médicos con nombres y apellido.

Haré todo lo posible por ponerme en manos de gente así cuando me llegue mi hora.

El fondo del pozo

A estas alturas nadie puede sostener que la mafia no existe. Nadie parece saber qué hacer con esta cuestión, pero hace tiempo que dejó de ser un tema tabú y es tratado con toda claridad en la ficción, en el periodismo (véase Gomorra) e incluso, a veces, en los tribunales.

Pero cuando Sciascia publicó en 1962 El día de la lechuza la cosa no era así, el propio gobierno italiano negaba la existencia en Sicilia de un sistema de crimen organizado, de un poder paralelo al Estado.

Este breve relato denuncia con claridad y valentía los mecanismos del poder, los trapicheos de los capos con los políticos y la omertà (ley del silencio) que ata las manos a la policía.

El capitán de carabineros Bellodi se empeña en dar coces contra el aguijón y está dispuesto a llegar hasta el final, caiga quien caiga. Naturalmente, el que cae es él, impotente y rabioso, derrotado por las redes del miedo y la corrupción.

Es un buen relato pero no perfecto. Para mi gusto el final es un corte abrupto, como un acantilado, que rompe una tensión que hasta ese momento iba conducida cuesta arriba con un ritmo magistral. Los diálogos son buenísimos, las elipsis inteligentes y todo está contado con intensidad y pulcritud.

¿La justicia es un espejismo? Miren lo que dice D. Mariano, un hombre de respeto,

La verdad está en el fondo de un pozo; uno mira en un pozo y ve el sol y la luna, pero si se tira ya no hay ni sol ni luna, está la verdad.