César Vidal

He leído mi primer libro (y me temo que último, al menos novela) de César Vidal. Un amigo me insistió y venció una resistencia de años. Desconfío de la gente que publica mucho. Me trajo El escriba del faraón, una novelilla histórica evidentemente sobre Egipto. Epoca de Amenhotep, S. XIII adC. El protagonista se prepara para sacerdote y más tarde para escriba. Aprende idiomas y sirve de intérprete ante los hebreos. Es testigo de una campaña militar. La última parte de la novela cuenta la historia de Moisés y el Exodo de Israel desde el punto de vista egipcio. Amenhotep intenta maquillar la historia y quiere que sus escribas inventen la versión oficial del vapuleo de Yaveh al politeismo estéril.

Es un libro sencillo para público poco lector. Un poco de cultura egipcia y un poco de Antiguo Testamento ad maiorem gloriam iudaeorum. No tiene casi fuerza novelesca ni pretensiones de estilo pero al menos está escrito en castellano. Una lectura que no hará daño alguno a nadie, no quitará demasiado tiempo (no es larga) y que volverá a suscitarnos la pregunta: ¿es necesario que todo el mundo se ponga a escribir novelas?

Sienkiewicz

Me gustan como saben las novelas históricas. Una de las mejores que recuerdo es la trilogía de Sienkiewicz sobre la historia de Polonia. Acaban de reeditarla en tres volúmenes de lujoso formato. Como acabo de ver un artículo sobre el Nóbel polaco, me he acordado y les recomiendo estas novelas. No les defraudarán.

El orden es este:

A sangre y fuego
El diluvio
Un héroe polaco

2 de mayo según Pérez-Reverte

A FAVOR
– Recreación rigurosa de tiempos, lugares y personajes. Da la impresión de que, como siempre, Pérez-Reverte ha trabajado mucho el libro.
– La magnífica presentación de Alfagüara, que tira la casa por al ventana con su escritor-estrella: pasta dura, sobrecubierta plastificada y plano de época de Madrid.
– A Pérez-Reverte se le ve en su salsa entre militares machotes y manolas de armas tomar. Mucho casticismo, chulerías y tacos en las réplicas y diálogos.
– Evita caer en maniqueísmos: sobresale la arrogancia franchute pero se recogen también cosas buenas, brillan la casta y el patriotismo españoles pero quedan claras limitaciones y cobardías.

ALGUNOS PEROS
– Se hace un poco pesada la relación de cientos de personajes, con nombre, dos apellidos y edad.
– Supongo que al que sea de Madrid y conozca todas las calles que se mencionan, disfrutará más con tanto callejero.

EN CONJUNTO
– Entretenida.
– Agridulce: “el día que parecimos una nación…fue un espejismo”.