Este libro es tan bueno como el anterior (en mi orden de lectura) aunque ya lo he leído sin la sorpresa de la primera vez.
Definir el género es imposible: Apunte filosófico, Diario, Crónica, Ensayo, Crítica, Aforismos, Comentario de actualidad, Anecdotario, Reflexión cultural. D’Ors es muy cuidadoso con lo que escribe, valiente con lo que dice y profundo en sus apreciaciones. Si estas son las virutas, ¿cómo serán los muebles que está componiendo? Como estos los voy a catar poco (poesías y críticas académicas sobre intereses literarios que no son los míos), a mi con las virutas me basta y sobra.
Aquí se habla mucho de la vocación poética (“Capacidad de percibir y expresar el mundo poéticamente, es decir, con intuición, imaginación, novedad y exactitud; en una palabra: con belleza»), se desmontan tópicos políticamente correctos y se denuncian famas injustas. Se habla del Quijote, de algunos pasajes del Evangelio y de poetas vivos y en activo.
Un ejemplo, miren lo que dice de Pla, un diarista espléndido y justamente famoso. Les resumo: Ejemplo perfecto de una chatura de espíritu muy típicamente catalana, caracterizada por una conformidad materialista y estética con la realidad de este mundo, y una disposición a disfrutar de él lo más posible. Eso sí, repudiando todo lo que sea exceso y escándalo (el seny). Estupendo prosista sobre todo en lo descriptivo (arte para encontrar los adjetivos), lo malo es que muchos lectores actuales estén admirando en él su deplorable actitud vital.

