El tango de la Guardia Vieja

Siento constatar que se confirma la sequía de Pérez-Reverte. Y ya son años. Sigo opinando lo que ya dije con El asedio. Esta vez pintaba mejor, pero la ensalada ha fallado. Una historia de amor en tres actos (1928, Buenos Aires; 1937, Niza; 1976, Sorrento) con muchos ingredientes pintorescos, aventuriles y reverterianos: el tango, el ajedrez, los espías. Una tórrida historia de amor entre dos de sus famosos héroes gastados, cínicos y cansados.

Pero los que estamos cansados ya de verdad somos sus lectores, que ya sólo le aguantamos despiertos en los Alatristes. Este tango se me ha hecho muy largo y lo he leído sin ganas desde la mitad: ¿demasiadas cartas en la baraja, demasiado sexo raro, demasiado desnortamiento existencial? Sus topicazos de siempre («España, ese lugar triste, rencoroso y con olor a sacristía»), sus personajes liberados (“la moralidad es algo pasivamente injusto”) y sin embargo –o por eso mismo- tristes, sus frasecitas (“Un hombre debe saber cuándo se acerca el momento de dejar el tabaco, el alcohol o la vida”). Como siempre, todos los mimbres muy trabajados y la ambientación impecable, pero la historia, por decirlo en una palabra, me ha parecido un auténtico rollazo.

Y no gasto una palabra más en hablar de esto por muchas montañas promocionales de libros que me monten en las librerías.

Ni quito ni pongo rey

Este libro forma parte de mi pequeño olimpo particular de novela histórica. Recuerdo perfectamente cuándo, cómo y por qué lo lei, con quien lo comenté y cúanto lo disfruté. Es de 1984 y en 2005 lo reeditó Armas Tomar, una pequeña editorial ya desaparecida. Después de buscarlo por tierra, mar y aire termino recurriendo a Internet y me lo mandan desde Barcelona. Nuevo, 7 € (más gastos de envío) por una extraordinaria historia de 600 págs.

Pedro I el Cruel reina en Castilla y su hermano bastardo Enrique de Trastamara quiere arrebatarle la corona. Navarra y Aragón, en la península, están dispuestos a ayudar a uno u otro según les convenga en cada momento. Portugal y Mallorca también jugarán su pequeño papel. Pero el tablero fundamental de la partida está más al norte: Carlos de Valois se lame las heridas (Crezy, Poitiers) y se prepara para desquitarse de los ingleses, presentes ahora en Aquitania (Guyena). Mientras tanto, quiere quitarse del país a las Compañías de soldados profesionales que, aburridos, asolan las tierras de Francia. En una jugada a 10 bandas, Bertrand du Guesclin recibe el encargo de llevarlas a Castilla y ponerlas al servicio de Enrique. El Papado, en Avignon, como todo el mundo aquí, no dice ni que si ni que no a la empresa.

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Cómo escribir una novela

Me acordé el otro día de este libro de 1998, sencillo y claro. Ayuda a respetar el trabajo que hay tras un libro. De uno bueno, me refiero.

Todo buen lector presume la dificultad que entraña escribir bien y, a la vez, ha sentido en alguna ocasión el deseo de contar algo por escrito, deseo que se ha visto con facilidad aplastado por dificultades de difícil solución sin un ayuda adecuada. Podemos tener para empezar una idea, una historia o un personaje, pero ahora, ¿qué punto de vista elijo para narrar, qué uso hago del tiempo, cómo estructuro la narración?, talento, trabajo e inspiración, el don, son importantes a la hora de escribir, pero no menos lo es la necesidad de la técnica, de saber cómo funciona por dentro una novela.

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