Otra de nazis

Helga Schneider. Déjame ir, madre. Novela autobiográfica.

Helga es abandonada con cuatro años por su madre en 1941, cuando ésta se entrega en cuerpo y alma a las Waffen-SS. 30 años después vuelven a verse en una ocasión. Una segunda ocurre en 1998 y es lo que se nos cuenta en la novela.

La ancianísima madre fue celadora en Birkenau, trabajo que reservaban a las más despiadadas e insensibles, y es representante típica de la doble moral de las SS: «una fachada austera de rigor, orgullo, moderación y templanza que oculta abismos de desorden, fanatismo, soberbia… y una enorme sed de poder». Mentirosa, oportunista y poco fiable.

Helga desprecia todo lo que su madre ha sido y, a la vez, siente la fuerza de los lazos de la sangre.

Uno más de campos de concentración.

El druída

Ainvar es un druida de una tribu gala (los carnutos), S.I adC. Tiene amistad desde niño con Vercingetórix, líder de otra tribu de la Galia libre, los arvernios. Cuando son adultos se enfrentan juntos a César, al frente de la Galia narbonensis, y ambos intentan una alianza global de todas las tribus galas contra la bota romana. La cosa terminó en Alesia del modo como nos cuenta la historia.

La novela es seria (no es Asterix) y ofrece una completa visión de la cultura gala, del druidismo en particular y de la oposición a la trituradora romana desde el punto de vista de los vencidos (como en la estupenda El águila en la nieve). No es por tanto otra novela sobre César.

Todo el asunto druídico es algo chocante para la mentalidad moderna, una mezcla de aspectos que ahora tenemos resueltos de diferentes modos, más “civilizados” y realistas. Hay videntes y adivinos, sanadores, pensadores y maestros, un liderazgo espiritual que no tiene mucho que ver con la religión, con una parafernalia de ceremonias secretas, iniciación en los misterios, sacrificios, rituales, canciones y cuervos. La idea de fondo es el equilibrio entre el Más Allá, la tierra y el hombre, y hablan de La Fuente, La Norma y El Bosque. Hay cosas positivas como la atención a la naturaleza, el amor a la libertad o la creencia en otra vida después de esta y elementos estrafalarios como la magia o los poderes sobre la mente o la naturaleza.

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