Los lobos de la frontera. Sutcliff

SUTCLIFF_LobosCuarto libro de Sutcliff sobre el imperio romano en Britania, con la misma calidad media-alta de los anteriores.

S. IV ddC. Esta vez se trata de otro Aquila que está al frente de una unidad militar fronteriza llamada Los lobos de la frontera, muy cercana al muro de Antonino que separa el norte de la isla de la provincia romana. El robo de un caballo y sus consecuencias afectarán gravemente a las relaciones de Roma con sus aliados celtas. Cuando los pictos ataquen los Lobos de la frontera se verán obligados a buscar refugio en el muro.

Tras un comienzo electrizante (el pasado de Aquila), la historia avanza con tranquilidad hasta que se desencadenan las hostilidades. Desde ahí Sutcliff nos lleva sin respiro hasta el final.

Plomo en los bolsillos. Izagirre

IZAGUIRRE_PlomoEl Tour es una carrera por la que tengo debilidad. Todos los libros al respecto hablan de lo mismo, de las mismas historias, pero este periodista de San Sebastián aporta detalles jugosos y las hace de nuevo interesantes. Es un libro bien escrito por un auténtico pirado por el Tour: lo que nos gusta leer a otros pirados.

L’Auto y el cruel Desgrange, le patron; el grito de Lapize en el Aubisque (1910); Vicente Blanco y Vicente Trueba; los hermanos Pélissier; Coppi y Bartali (y su participación en la salvación de 800 judíos en la 2ª GM); el argelino Zaaf; los suizos Kübler y Koblet; los 30 minutos de Walkowiak (en dos escapadas, Tour del 56); Poulidor, el eterno segundón y el talentoso y calculador Anquetil; 1967, la inevitable historia de Simpson y el Ventoux; Ocaña y Merckx; Fuente, el Tarangu; Hinault y Lemond; Delgado e Indurain; Armstrong.

Me apunto de la bibliografía dos libros en francés que no conocía, los de Lang y Quéret.

Los cansados. Serra

SERRA_CansadosUn breve libro-llorón, el desahogo de un padre superado por el comportamiento de su hijo adolescente y por lo poco y mal que se comprenden y comunican. Todo es bastante realista (ropa, tecnología, desinterés, pereza, desorden, lenguaje) pero aburre un poco tanta queja improductiva. Impotencia, crisis de autoridad, humor sarcástico del quemado. Su gran solución: una excursión por el campo. Hasta ahí llega.

El problema de fondo es el propio relativismo ético del padre. No da para más: decoro doméstico y virtudes del esfuerzo físico y de contemplar la naturaleza. No parece gran cosa para estimular a nadie.

Vale como descripción de síntomas, pero el planteamiento es paupérrimo en cuanto a análisis y soluciones. Merece poco la pena.