Holland. Fuego persa

Este libro de Holland es el más serio que he leído sobre las guerras médicas (persas contra griegos, S.V adC). Ya me topé con ellas, si recuerdo todo, en las Historias (Herodoto), en Puertas de fuego (Pressfield, estupenda novela), en Salamina (Negrete) y en 300 (Miller, cómic, y la peli).

Holland es más equilibrado y no se deja arrastrar por la fascinación irresistible de Esparta y la inteligente maniobrabilidad de Atenas; da a cada uno lo suyo y no simplifica en malos (Dario y luego Jerjes) contra héroes (Temístocles y Leónidas, nuevos Ulises y Aquiles). Empieza explicando el alcance que hubiera tenido otro resultado en la contienda, dedica la mitad del libro a explicar quienes eran los persas, y sólo en la segunda mitad se detiene en el territorio mítico (Maratón, Termópilas, Salamina y Platea) al que dedica mucho menos espacio y emoción que las novelas, cómic o pelis citadas. Esto es un libro de historia.

Todo muy bien y claramente contado, con buenos y útiles mapas, abundantes notas (al final), cronologías, bibliografía e índices de nombres y materias. Un libro serio. Las ilustraciones escogidas, por poner algún pero, no aportan mucho.

Los persas consiguieron un imperio espectacular pero dieron con la horma de su zapato. Las puntuales y costosísimas alianzas que lograron los griegos, siempre con alfileres, bastaron para batirles. Ahí está el auténtico origen, explica Holland, de la falla entre el oriente islámico y el occidente cristiano.

Ojos de agua. Villar

La novela negra tiende a caer en los extremos escabrosos, hiperviolencia, corrupción y sexualidad desbocada. Eso pasa en casi todos los españoles que frecuentan el género. Quizás por eso la irrupción de Domingo Villar, con otros aires, ha llamado la atención. Con sólo dos novelas se ha colado en los primeros puestos, incluso en el de honor, y ha sido destacado dentro y fuera de nuestro país. Ya les hablé de su segunda novela, y ahora he leído la primera.

Ojos de agua me ha parecido algo más floja, pero también de calidad. Una turbia historia de homosexualidad y crimen. La presentación de la pareja Caldas (gallego)-Estévez (aragonés). Lenta pero sin divagaciones, aunque algo apresurada al final. Buena trama (aunque no súper), buenos diálogos y, sobre todo, buenos personajes y excelente ambientación: qué pasa por la cabeza de Caldas (su padre, Alba, la radio), qué come, que música oye, cómo huele Vigo.

En fin, que me encanta poder recomendar por fin a un español de literatura policiaca.

Cartas cruzadas. Zusak


A veces la vida está como estancada, sin logros y, lo peor, sin aspiraciones. Y de pronto surge la oportunidad de hacer algo valioso. Es lo que sucede a Ed Kennedy cuando empieza a recibir unos misteriosos naipes con textos escritos. Las pistas le conducen hasta doce situaciones de personas a las que puede ayudar, entre ellas sus mejores amigos. Vence su comodidad y se empeña en aportar algo a cada situación. De este modo, un zángano mediocre, en su pueblecito, sin más miras que su taxi y sus partidas de cartas, se convierte en un mensajero de esperanza, y terminará encontrando algo para él mismo que le mejora.

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