Shan Sa

La puerta de la paz celeste

Ayamei es una de las cabecillas de la revuelta estudiantil que desemboca en los sucesos de Tiananmen. Debe huir perseguida por el gobierno. Su perseguidor es Zhao, un joven y prometedor teniente, entregado a la causa maoísta. Cae en sus manos un diario escrito por la joven, que la mostrará como una persona con una ardiente pasión por la vida. Zhao es tan gris como su uniforme, y no conoce más que el deber, el sacrificio y la obediencia. Ayamei es una joven que ya ha tenido tiempo de amar y de apasionarse con cambiar lo que no está bien ¿eso la convierte en una criminal?

Como Ayamei, Shan Sa se exilió en 1990 tras Tiananmen y vive en París. Escribe en francés. Esta es una breve novelista con algunos detalles interesantes pero algo inconsistente en su levedad.

Dahl. El que siembra sangre

Misterioso no estuvo mal. Ahora se publica la segunda de la serie, de 1998 en realidad. Se me ha hecho muy pesada y la he terminado en diagonal. Un asesino en serie americano vuela a Suecia y el Grupo A (Paul Hjelm más cinco polis más) se pone en alerta máxima. Hay mucho de la vida personal de los componentes del grupo, abundantes reflexiones sociológicas sobre Suecia, detalladas descripciones de lugares e interminables conversaciones e interrogatorios. Todo esto ralentiza mucho la marcha de la novela.

Al final: una historia de psicópata con ingredientes de venganzas familiares, toques políticos y algunos militares ultrapatrióticos enamorados de las armas y la tortura. El modus operandi del serial killer es especialmente morboso y macabro. Abundan los tacos y las expresiones vulgares.

Me esperaba más, porque la primera apuntaba maneras. Lo positivo, una pista menos que seguir.

Foenkinos

La delicadeza

Nathalie y François. Típica novelita francesa de consumo, ágil, fresca, romántica y ligera. Con dosis adecuadas de ternura y humor. Los personajes te enamoran desde el primer momento. Describe muy bien el enamoramiento, qué se siente y porqué una persona elige a otra y a nadie más. La vida corriente no les hace mella, no hay rutina en su relación, como matrimonio son «el maillot amarillo del amor».

Luego, el dolor. La vida sigue. Nuevas relaciones: Charles (jefe), Markus (feo e insignicante pero delicado). Capítulos breves.

El fallo que le veo: cuando François sale de la escena, empieza otra novela, al menos en mi cabeza, y yo prefiero leer novelas de una en una.