Banco de pruebas. Memorias de Muchnik, II

MUCHNIK_Banco_pruebasSegundo tomo de las sui generis memorias del argentino. Un auténtico hombre-orquesta: ya de niño tocaba el piano, la armónica y el acordeón, tomaba clases de pintura, le apasionaban los aviones y la técnica en general, coleccionaba sellos, leía a Eisenstein y Guerra y paz, conocía compás por compás las sinfonías de Beethoven, dominaba el inglés y era un excelente alumno de física y de matemáticas.

Luego ensayó varias vocaciones: la física, la fotografía, la música y los libros, siendo estos últimos su principal desempeño biográfico, más editándolos que vendiéndolos.

El primer volumen es mucho mejor (para mis intereses). En este sólo dedica a los libros la mitad de las páginas, y la mayor parte de ellas para repetir el terrible episodio de su «salida» de Seix Barral.

En general es entretenido escribiendo, positivo (salvo cuando habla de Juan Seix) y una persona brillante y culta con muchos amigos. Vale la pena leerle aunque no sé si me animaré con los restantes (tiene hasta tres libros memorialísticos más).

Epístola moral a Fabio. Fernández de Andrada

FERNANDEZ DE ANDRADA_Epístola-moral-a-FabioEl poeta y militar sevillano Andrés Fernández de Andrada (1575-1648) dejó escrita esta bella poesía, reconocida como la más eminente epístola horaciana de nuestras letras. Senequismo, ascetismo cristiano, aurea mediocritas, consejos a Alonso Tello de Guzmán, corregidor de la ciudad de México, previniéndole sobre la búsqueda de cargos y riquezas y recordándole la brevedad de la vida. Tercetos encadenados de bella perfección. Una llamada a la virtud, la modestia y la honestidad, poesía barroca sin afectación ni florituras, clara en el mensaje y precisa en la ejecución. Un estilo contenido acorde al mensaje de moderación que acoge.

(…)
Esta invasión terrible e importuna
de contrarios sucesos nos espera
desde el primer sollozo de la cuna.
(…)
Un ángulo me basta entre mis lares,
un libro y un amigo, un sueño breve,
que no perturben deudas ni pesares.
(…)
Una vida mediana yo posea,
un estilo común y moderado,
Que no le note nadie que le vea.
(…)

La larga marcha. Chirbes

CHIRBES_Larga_marchaChirbes ya empleó en este libro de 1996 la estructura que repetiría en 2003 con Los viejos amigos: siete historias diferentes, algunas de las cuales enlazan en algún momento. El planteamiento es arriesgado, pues exige al lector un esfuerzo multiplicado de retener nombres, relaciones y circunstancias, hasta siete veces, y volver a recordarlo toda cada vez que se retoma una de ellas.

Ni voy a intentar resumir el argumento. El arco de tiempo (siempre dentro de la posguerra española) es amplio y las circunstancias familiares, sociales y profesionales de los personajes variadas. El tema de fondo es la noche larga posterior a la guerra, el miedo, la indignidad, la batalla a la inteligencia, España un país oscurantista y bárbaro de fútbol, toros y tonadilleras. La novela está bien porque Chirbes siempre lo está, pero es inferior a las últimas que ha escrito.