La legión perdida (Trajano III). Posteguillo

[ Esta reseña se publicó en Aceprensa el 4.IV.16 ]Posteguillo III

Conviene leer la última entrega de la saga sobre Trajano magnis itineribus, al ritmo de marchas forzadas de las legiones de emperador. Si no, el riesgo de perder la visión de conjunto es alto. La estructura del libro tiene dos niveles de complejidad. Por un lado se cuenta el episodio de la legión de Craso cuyo rastro se perdió en Partia en el 53 adC y, por otro, en capítulos intercalados, se van narrando los diez años finales de Trajano a partir del 107 ddC, tiempo dominado por su campaña en Asia. Además de esos continuos saltos temporales, hay un segundo nivel de complejidad espacial: las cosas suceden principalmente en Roma o en Persia pero también en el imperio chino y en el del norte de la India. Posteguillo es consciente de la exigente arquitectura narrativa y se esfuerza en que el lector sepa en todo momento donde está, cuándo y con quién. El esquema de continuas interrupciones en momentos de clímax es un recurso habitual de las novelas de suspense, pero en un libro tan extenso como este obliga a un esfuerzo adicional por lo reiterativo.

El buen trabajo del escritor es evidente y seguramente es la mejor de sus tres novelas sobre Trajano. Un emperador audaz y prudente, que consigue más de los suyos apoyándose en su lealtad antes que en el miedo. Su figura queda definitivamente engrandecida e incluso, sin omitir sus defectos, presenta a un personaje por encima de lo que Roma estaba ya en condiciones de asimilar. La visión y la valentía del emperador embarcaron a un tercio del ejército imperial en una campaña cuyo mayor enemigo era el fantasma de uno de las más duros reveses militares de la historia romana.

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Los Sioux. Irene Handl

Sioux[ Esta reseña se publicó en Aceprensa el 13.IV.16 ]

Marguerite y Armand, los hermanos Benoir, autodenominados los Sioux, conforman el centro de una riquísima familia francesa de antes de Primera Guerra mundial, con base en París y posesiones en Luisiana. Él tiene un hijo a punto de casarse y es un mujeriego incorregible. Ella acaba de contraer su tercer matrimonio y aporta del primero a su pequeño George, un niño de nueve años con un fuerte carácter y una terrible enfermedad. El conjunto se completa con un ejército de chóferes, institutrices y criados. Vincent Castleton, el tercer marido, vive el matrimonio con flema inglesa y ejemplifica el hecho universal de que cada quien no se casa sólo con la persona que ama sino con toda su familia.

Irene Handl (Londres, 1901-1987) fue una actriz que escribió dos novelas de éxito. Ésta que comentamos, la primera de ellas, es de 1965. La extracción teatral de la autora se percibe en que la novela es en un noventa y cinco por ciento diálogo, algunos bastante conseguidos. Los Benoir, extraña mezcla de culturas coloniales (y esclavistas), son extravagantes y volubles, esnobs y amorales. El argumento en esta ocasión no resulta relevante, pues estamos ante una novela de ambiente y de actitud ante la vida. Los capítulos son una sucesión de escenas familiares, muchas generadas en torno a la educación de George, encaminadas a mostrar el carácter estrafalario de los Sioux.

Entre el histerismo y la sofisticación, la visión de la vida que se nos muestra resulta tan divertida como insustancial. La novela es entretenida y original, sin llegar a ser más que un pasatiempo con cierta personalidad.

Balance del trimestre de lecturas

Squared 2016 calendar

Del primer trimestre del año he disfrutado especialmente con la lectura de estos cinco libros: Ocaso y caída de prácticamente todo el mundo (Cuppy), otra visión de la historia que nos hará mirar de un modo distinto a muchos personajes; Prólogos y epílogos (Auden) un gran talento para la crítica literaria (y un duro golpe para las pocas ganas que me van quedando de hablar sobre libros); Meditaciones sobre la fe (Dajczer), profunda y sugestiva presentación de la vida cristiana; Palomas y serpientes (García-Máiquez), colección de aforismos inteligentes, alegres y, en alta proporción, brillantes; y Mientras llega la felicidad (Cuenca) una estupenda biografía sobre Marsé.

Algo menos han dado de sí Tinto de verano II (Lindo), placer culpable tan divertido como el primero de la autora; Estudios sobre el amor (Ortega), una laguna (el escritor) que empiezo a subsanar; Letras entornadas (Aramburu), memoria bio-literaria, y las Analectas (Confucio), mucho más aprovechables de lo que preveía.

De novelas, destaco las adaptaciones para RNE de Extraños en un tren (Highsmith) y Un mundo feliz (Huxley) y la biografía-novelada sobre Nadia Comaneci de Lola Lafon (La pequeña comunista que no sonreía nunca). Cita en Samarra (O’Hara) está bien, pero esperaba más (quizás por el esfuerzo que he puesto en conseguirla).

En cuanto a relatos destaco: Dieciocho agujeros (Wodehouse), para amantes del golf y ambientes british y En jaque (Berta Marsé), su primer libro que, ojo,  incluye algunas piezas impactantes. Y, por supuesto, la relectura de ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor? la primera colección de Carver.