Compañía K. March

cubierta compañia k 2.inddCompañía K no es el libro que recomendaría si me dedicara a reclutar gente para el ejército profesional. No recuerdo otro libro tan antibelicista como este.

La Compañía K entró en acción el 12 de diciembre de 1917 a las 22.15 en Verdún, Francia, y dejó de luchar durante la mañana del 11 de noviembre de 1918 cerca de Bourmont.

Este libro lo componen ciento y pico de estampas restallantes, una por cada integrante del conjunto militar.

Suciedad, ampollas, bombas, guardias.
Miedo, hambre, sudor, heroísmo.
Frío, sueño, morfina, trinchera.
Agotamiento, sangre, metralla, cobardía.
Soledad, asaltos, órdenes, bayonetas .
Gritos, silencio.

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Muñoz Rojas. Las cosas del campo

Cosas del campoTengo dos amigos que adoran a Muñoz Rojas. Pero a mi no me gusta la poesía ni especialmente el campo, así que llevo varios años evitándole. Al final me decido a sacar Las cosas del campo y me temo lo peor, una especie de Platero y yo en versión de Bienmesabe antequerano (para los que no lo conozcan, un postre muy, muy, empalagoso). Pero no, me ha gustado. Son breves prosas (poéticas, pero prosas) que recorren un año en el campo. Personas, oficios y naturaleza. Mucho amor por la tierra. “Sólo volviendo a ella encontrarán los hombres lo mejor de ellos mismos”. Yo no tengo esa experiencia ni la comparto, pero la respeto.

Y sobre todo lo que respeto son sus imágenes y sus adjetivos: los troncos cenizosos de la higuera, ascuas fresquísimas (el granado), un candelabro de flores (el manzano) o la encina, enmelada, como llovida de belleza. No tengo ni idea de qué son la mayoría de instrumentos y plantas que describe, pero qué más da. Las 50 estampas componen un libro estupendo y me apresuro a anotar los nombres de sus cuatro libros de memorias. El entusiasmo no me llega para apuntar también los de poesía.

Pemán, dos

PEMAN_almuerzosEn el prólogo de estos recuerdos habla Pemán del almuerzo como institución social: produce la benevolencia, estimula el deseo de complacer y de decir que sí a todo: «un ministro en el almuerzo es la mitad de ministro que en el desayuno».

Como anuncia el título, estas comidas son con gente que contaba en esa España: intelectuales, aristócratas, políticos, militares o jerarquía católica.

Pemán se las arregla para no dejar mal a nadie, lo que no significa que esté de acuerdo con todo ni con todos. Se le ve habilidad para disentir con gracia y sostener inteligentes equilibrios en una época no caracterizada precisamente por la libertad de opinión. Tiene ojo fino para el detalle y puntería para elegir la anécdota. El libro en conjunto, unido a todo lo que se cuenta en Confesión general, es un buen resumen de ambientes y opiniones. Sabe decir de un brochazo lo esencial de un carácter o del status questionis de asuntos embrollados.

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