Modiano Nobel y muerte de Lenz

Modiano
Ayer le dieron el premio al escritor francés. Breve, intenso, original, de engañosa levedad, obsesionado con la ocupación nazi de Francia y el mayo del 68. A mi me parece de bastante calidad. He comentado varios libros suyos aquí y tengo otros que leeré algún día.

El café de la juventud perdida
Dora Bruder
El lugar de la estrella

Otro asunto de actualidad. Acaba de morir Siegfried Lenz, un autor que me gustó mucho en su día y del que escribí una pequeña introducción. Es algo más espeso que el francés y elige narradores y puntos de vista digamos «difíciles», pero vale la pena leerlo.

La librería. Fitzgerald

FITZGERALD_LibreríaUn pasito en mis múltiples propósitos.

Florence Green es una mujer pequeña de aspecto, delgada y huesuda, un poco insignificante, que pone en marcha una librería en 1959 en un pequeño pueblo. Quiere demostrar a Hardborough y a si misma que ella existía por derecho propio. Y elige hacerlo de un modo aventurado, en un sitio donde “La gente no quiere comprar libros, ha perdido el deseo por las cosas raras”.

Encontrará amigos y ayudantes en su proyecto, también enemigos, trampas y dificultades. Sin ser extraordinario, el libro es correcto, entretenido y está bien escrito. No es una apasionante historia libresca pero agrada ver cómo va creciendo la protagonista.

Fénéon. Novelas en tres líneas

FENEONEl mismo buen amigo que me presta el libro de Perec es responsable de esta otra lectura. Fénéon es un periodista francés de sucesos que hace su crónica negra en breves párrafos y las llama Nouvelles en trois lignes.

Los párrafos son meramente enunciativos, con interés informativo en su momento, pero de escaso aprovechamiento leídos cien años después. Y son unos 1200. Demasiado.

Julian Barnes dice del autor que es un maestro en infundir vida a un texto de tres líneas, en demorar la información clave, en introducir un adjetivo estrafalario, en dejar el verbo imprescindible para el final. La verdad es que lo que he llegado a leer me ha dejado bastante frío y no veo ningún motivo para recomendar esta lectura.

No sé si debo empezar a preocuparme de que mis amigos me presten cosas cada vez más raras.