Pemán, tres

PEMAN_FrancoMuchas de las cosas que salen en este libro, que no llegó a publicarse hasta la muerte de Franco, ya se mencionaban con menos detalle en los dos libros ya comentados (uno y dos). Ahora se estira un poco más la cuestión con las 8 entrevistas que mantuvo con el “número 1”. Podría haber sido, sin más, un capítulo más largo de su libro dedicado a la gente importante.

Para mi coincide con ser lo primero que leo sobre Franco, como un primer acercamiento.

Cuatro temas: su carácter huidizo (paciente, tímido, ecuánime, prudente, talentoso; astucia, silencio, pausa; frente a la vehemencia, locuacidad y apresuramiento nuestros, tan hispánicos); la guerra civil española (durante y después); el autoritarismo asfixiante y la independencia de las instituciones; la sucesión.

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Truc. El último lapón

TRUC_último_lapónLaponia es la cara exótica y menos conocida del reino escandinavo. Es la comunidad autóctona donde se sitúa esta historia de ambición, una variante de búsqueda del tesoro con tundra y renos. Como ocurre en algunos de estos misterios hay un plano, y por conseguirlo se producen robos y muertes. Todo lo demás es relleno ambiental: de tipo sentimental (tensiones entre amigos), social (racismo), político (respeto a las minorías) o religioso (cristianos contra chamanes).

La escritura es correcta, el ritmo desigual y el número de páginas algo inflado. El devenir de Aslak, el único personaje que llama de verdad la atención, no termina de convencer.

Una novela que nos deja tan fríos como el invierno sin sol que viven sus personajes.

Aprendiendo a querer. Carmelo Guillén

Carmelo_GuillenHe espigado aquí y allá la poesías de Carmelo Guillén reunidas en Aprendiendo a querer (1976-1996). Es un libro que tengo rondando mis estanterías desde hace tres años (ya les hablé de uno de sus poemas aquí), porción de tiempo que indica que los versos, helàs, no son lo mío.

El amor, Dios, la muerte, el dolor, mucha sensibilidad y algo de pesimismo. Soy incapaz de juzgar la técnica y el estilo pero me parece un castellano recio y limpio. Me gusta la original ortografía que emplea a veces. El tono de confidencia íntima me resulta chocante (a mi, más habituado a la prosa con un autor claramente diferenciado del narrador), como colarte en cosas muy personales de los otros. Me ha parecido una poesía muy humana, ascética («muy poco se precisa en la vida, casi nada») y que invita al examen.